MURIERON CANTANDO

Memoria y compromiso

Cádiz, la ciudad de la alegría, Cádiz la ciudad que canta coplas que traspasan fronteras; Cádiz, cuna de la libertad.  Pero también la que sufre la tasa más alta de paro y la que, como tantas otras, padeció el dolor propiciado por un infame Golpe de Estado.

   El Aula Itinerante de la Diputación de Cádiz se apoya en el historiador Santiago Moreno para recuperar la Memoria democrática de la provincia y con motivo del 80º aniversario de la prohibición de los Carnavales (1937) presentó el documental Murieron cantando (2017), con guion de Moreno y realización del Servicio de video de la Diputación.

   En la cinta, una voz en off que simula la de Pedro González Baone, componente de una murga que salvó la vida de milagro, relata cinco historias, a través de los testimonios de las familias de los carnavaleros que sufrieron la represión del bando vencedor de nuestra “incivil guerra”.

   Basado en su tesis doctoral dirigida por José Marchena Domínguez, El Carnaval silenciado-Golpe de Estado, dictadura y represión en el febrero gaditano (1936-1945), defendida en la Universidad de Cádiz en 2015, Santiago Moreno Tello traza el opresivo período que se vive en un época oscura que sigue a otra anterior y más luminosa, la de la II República, una etapa en la que florecen las agrupaciones al abrigo de la libertad que se respira en el país y que queda  segada de raíz a partir de julio de 1936.

   Como señalaba, Pedro González va desgranando una a una las historias. La de Los pichis musicales, una murga de la Viña, creada en 1933 y de la que fusilaron a varios de sus componentes, la de Ricardo Trujillo y la Taberna Nicanor, que fueron apresados por cantar coplas en una taberna, actividad considerada “peligrosa”, absolutamente prohibida, como todo.

   También la de Los frailes o la chirigota fusilada, que desaparecen después del golpe, aunque se salvan porque consiguieron esconderse, como tantos otros españoles y que refleja muy bien la película La trinchera infinita (2019) de Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga.

   La cuarta historia es Juan Ragel, el autor desaparecido, que se piensa que está en una fosa común y la última -aunque habrá miles de historias más- sobre Los vendedores de agua y el Frente Popular, que cantaba a favor del frente de izquierdas y fueron fusilados.

   En suma, Murieron cantando es un excelente trabajo audiovisual que recupera imágenes históricas con las que Santiago Moreno Tello -ayudado en algunas investigaciones por Kiko Camacho y por Francisco Javier Sevilla Pecci– pretende crear conciencia para que las nuevas generaciones de carnavaleros conozcan la realidad social de un período frustrante de nuestra historia y, principalmente, reivindica la necesidad de recuperar la memoria histórica de Cádiz y el compromiso de los autores, directores y componentes de esa etapa histórica, referentes de la identidad cultural de un Carnaval donde se canta contra todo tipo de poder.

   Desde luego, un brillante documental que dignifica este género y que deja un final verdaderamente emocionante.

UN FANTASMA RECORRE […]

Llega el cuadro esperado

Compromiso

   Dentro de dos años se cumplirá el centenario del primer documental de la historia del cine, Nanuk, el esquimal (1922), de Robert Joseph Flaherty, pionero que entendió mejor que nadie la función de este género como activo social del séptimo arte.

   El ovetense Tito Montero frecuenta con asiduidad este territorio fílmico y en su último trabajo, Un fantasma recorre […] (2019), cuyo título -corchetes con puntos suspensivos incluidos- es muy significativo, recupera a través del arte hechos sustanciales del pasado para confrontarlos con el presente. Así, la pieza, que forma parte del catálogo de cortos asturianos “Laboral Cineteca”, experimenta sobre los modos de representación que conectan ambos tiempos. Precisamente, una obra suya anterior es el documental El pasado presente (2018).

   Tito es un creador multidisciplinar (periodista, escritor, cineasta, realizador televisivo) que desarrolla un argumentario barnizado por su compromiso.

La pared vacía espera el contenido artístico que es también histórico

    El Museo de Bellas Artes de Asturias acogió hace unos años en una de sus salas dos cuadros de Goya: Retrato de Jovellanos con el arenal de San Lorenzo al fondo (1780-1785) y Retrato de Fernando VII (1814). Montero reflexiona sobre este encuentro artístico que rescata, en ese choque visual que se establece entre las obras, un período fundamental de la historia de nuestro país.

   Dos personajes políticamente enfrentados, el rey absolutista y el activista que ayuda en la llegada de la democracia liberal, a los que se une el espectro de un tercero, Rafael del Riego, el revolucionario asturiano.

   Muy cuidada formalmente y filmada con elegancia, en la cinta descubrimos los preparativos de la muestra, donde adquiere presencia esa pared desnuda que espera en silencio ser vestida para representar el diálogo entre dos protagonistas antagónicos.

   El cine recupera así su activismo político, en un ejercicio audiovisual que aviva la memoria para establecer un vínculo con el presente y también con el futuro. Jovellanos, “el amigo del pueblo”, según Carlos Marx, defiende la Constitución de 1812 frente a un monarca que la rechaza pero que, finalmente, es obligado a abdicar por la intervención de Rafael del Riego.

   Un fantasma recorre […] es una pieza que nos reconcilia con el cine. Ese arte ético y social que genera conciencia y que aquí alcanza su culmen cuando el “Coro de Jabalón” canta el mítico himno de Riego, compuesto por Evaristo San Miguel en 1820, que acompaña al Batallón Asturias del comandante Rafael del Riego.

   Regresamos pues con esta excelsa película de Tito Montero al mito que el arte nos devuelve. Ese tramo artístico que el creador inventa adquiere ahora un contenido histórico y político: se completan los puntos suspensivos.

LA PESTE DEL INSOMNIO

Ricardo Darín

Esperanza

La Fundación Gabo presenta La peste del insomnio (2020) del venezolano Leonardo Aranguibel, inspirado en un fragmento de Cien años de soledad (1967) del colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura.

   Cine y literatura vuelven a cruzar sus caminos y unen a 30 actores y actrices de siete países latinoamericanos para trasladar un poco de esperanza en unos momentos tan dolorosos. La aparición del virus asesino del Covid-19 ha sumido al mundo entero en una crisis sanitaria y económica de imprevisibles consecuencias.

   Este grupo solidario entrega lo mejor de cada componente, leyendo e incluso interpretando el fragmento que se refiere a la peste del olvido, una enfermedad que llegó al recordado pueblo de Macondo y cuyo peligro no era la muerte, sino el olvido. Recuperamos a personajes que forman parte de nuestra herencia literaria: José Arcadio Buendía, su mujer, Úrsula, Aureliano Buendía y, por supuesto, al gitano Melquíades.

   El cineasta descubre los paralelismos que existen entre la situación de pandemia que padecemos y lo que propone la obra del genial autor colombiano. Aranguibel utiliza con eficacia los recursos visuales, mostrando imágenes que dinamizan e intensifican un relato magistral que crece con la aparición de cada uno de los intérpretes.

   La peste del insomnio es cine necesario y una bella metáfora que rescata el momento en el que los habitantes de Macondo recuperan sus recuerdos y, por tanto, su vida anterior, acercando el realismo mágico que encumbró a García Márquez.

   El cine forma parte activa de la sociedad, deja el testimonio de la realidad social de cada época. Con este cortometraje documental Leonardo Aranguibel dignifica su profesión. Ese emotivo final, en el que se encadenan textos y palabras simboliza la unión de todos por un objetivo común.

   Gracias a Ricardo Darín, Alicia Braga, Manolo Cardona, Paulina García, Leonardo Sbaraglia y a los otros 25 actores y actrices por transmitir tanto optimismo entre la desesperanza.

   Bienvenido sea este proyecto solidario y sin ánimo de lucro que puede verse gratuitamente en la web de la Fundación Gabo- Mientras tanto, intentemos recuperar nuestra propia existencia para sentirnos vivos nuevamente.

VI FESTIVAL DE CORTOS DE CARABANCHEL

COMPROMISO CON EL CINE

   El año pasado tuve el honor de conocer el Festival de Cortos de Carabanchel que dirige y organiza Juan Expósito en su Sala Tarambana. Me impactó la capacidad de convocatoria del festival y el carisma que tiene Expósito, hombre de la cultura, del teatro, de la escena. Carabanchel, territorio cinéfilo -allí viven numerosas gentes del cine- acoge este encuentro cultural en formato corto, cine en suma.

Juan Expósito

La sala, muy coqueta es un escenario perfecto para el intercambio de diferentes sensibilidades cinematográficas.

   Este año, también asistiré, pero en esta ocasión como participante. Mi corto Abel Cuerda, el pintor del color (2020) ha tenido la fortuna de formar parte de la selección oficial. Para alguien como uno, acostumbrado a estar al otro lado, será una experiencia muy gratificante compartir con el público asistente mi ópera prima.

   Este maldito año del coronavirus ha dejado, además de miles de muertos, algo que te destroza el alma, un panorama desolador para el mundo de la cultura. Pero Juan Expósito no entiende de obstáculos y se ha empeñado en realizar el festival en su formato habitual o sea, presencial. Con todas las medidas de seguridad dispuestas,  presenciaremos un programa atractivo que incluirá también piezas no profesionales realizadas sobre el COVID19.

   En esta edición, podremos disfrutar de algunos de los mejores cortos del panorama nacional. Por ejemplo, Mujer sin hijo (2019) de Eva Saiz, una hermosa pieza que habla de la soledad,  el deseo y del regreso a la juventud perdida de una ciudadana invisible -espléndida Susana Alcántara-.  También Flora (2019) de Javier Kühn, con una estética brillante en la que el cineasta registra el trayecto existencial que separa la vida de la muerte o Muero por volver (2019) de Javier Marco, donde la soledad se siente en un espacio de representación lúgubre y que cuenta con el retorno de Simón Andreu y el notable registro de Mabel Rivera.

          Simón Andreu en Muero por volver de Javier Marco.

   Igualmente, Esculpiendo la memoria (2018) de Rubén Seca, excelente poema visual que evoca la memoria personal y colectiva y que fija en la obra escultórica de Eloi. R. Franquesa la confirmación de la fugacidad de la vida, Alzimeher (2019) de Liteo Pedregal (Liteo Deliro) que habla del desgaste emocional de una familia que convive con el Alzheimer. El director, responsable entre otras de La hégira (2011), cuenta con un reparto estelar: María José  Alfonso, Manolo Zarzo y Javier Godino.

   Por otro lado, de las hermanas Cristina y María José Martín Mi hermano Juan (2019) un relato en el que la psicología rompe el hermetismo de una historia inconfesable y  veremos también los últimos trabajos de José Manuel Carrasco, Korsakov (2019), inteligente, como siempre y de Inés Pintor y Pablo Fernández Santidrián, A quien dices amar (2019), que siguen explorando el universo de las relaciones personales.

   En fin, piezas como la animación We sounds (2019) de David Carrizales, Marionetas (2020) de Nacho Clemente, Contaré hasta tres (2020) de Carlos Bigorra y Una vida asegurada (2020) de Jesús Martínez, sobre la figura del buen vendedor.

   Marcelo Carvajal y Susana Alcántara en Mujer sin hijo de Eva Saiz.

Con todo una 6ª edición notable, con la que Juan Expósito confirma su apuesta por un festival que aúna compromiso, solidaridad e integración social.

   Desde luego, será un auténtico placer asistir y participar en esta fiesta del séptimo arte, donde la Sala Tarambana, espacio de representación teatral se ha engalanado para recibir a las gentes del cine desde el 14 al 29 de agosto.

   Enhorabuena a su director, Juan Expósito por su valentía, por sentir la cultura y por seguir en el camino.

LOS ESPACIOS CONFINADOS

Espacios de fe

    Con ocasión del último Festival de Cortometrajes de Clermont-Ferrand, Lorena Martín, del Departamento de Audiovisuales del Gobierno de Canarias presentó en el “Short Market” el catálogo “Canarias en Corto 2020”.

   Entre los cortometrajes que integran dicho muestrario está Selfie de Nayra Sanz, excelente pieza que ya he comentado en otros espacios como el programa televisivo “Un corto contigo”, que desde hace tres años hacemos Antonio Peláez y este servidor y que emite Déjate de Historias TV, donde he destacado a esta pieza como uno de los 8 mejores cortos del año 2019.

   Otra de las cintas destacadas de este catálogo es Los espacios confinados del cineasta canario de origen sirio Omar A. Razzak y de Shira Ukrainitz en la que se cuestionan el impacto de dos religiones monoteístas, la judía y la musulmana. Omar prosigue un trayecto fílmico que representa realidades, mostrando con la fascinante caligrafía visual de Shira el espacio que ocupa la religión en el mundo.

   Razzak es uno de los fundadores de Tourmalet Films, con los que produce piezas que forman parte destacada de la historia de nuestro cine en corto, como Eskiper (2012) de Pedro Collantes o Koala (2012), El mundo (2014), Los Cárpatos (2015) y El fracaso (2017) de Daniel Remón, también socio de la productora e igualmente Circus (2011) y Todo un futuro juntos (2017) de su hermano Pablo Remón.

   El cineasta canario, que ha participado en el Talent de la Berlinale desarrolla una animación notable, creando figuras que son abstracciones geométricas encadenadas con planos picados que se aproximan al acto íntimo de la oración y que se imbrican en ese ritual religioso, fundiendo silencio y canto.

   Los espacios confinados es un brillante ejercicio visual cuyo trazo enérgico transforma sus imágenes en expresión de la fe.

FERROTIPOS

DUDA

    Ferrotipos (2020) es la ópera prima como directora de la actriz Nüll García. Una modelo (Susana Abaitua) acude al estudio de un reconocido fotógrafo (Adolfo Fernández), que le propone participar en un proyecto que intenta mostrar la inseguridad que transmite a la mujer la desnudez.

   Nüll ha actuado entre otras en Los encantados (2016) de Ricardo Dávila y en Pierpaolo (2016) de Miguel Ángel Barroso, una aproximación a la vida de Pasolini y también en el montaje teatral de la obra La excepción y la regla de Bertolt Brecht.

   La cineasta traslada la incertidumbre que siente una joven cuando presiente la utilización de su cuerpo. “no quiero que muestres la desnudez sino que la sientas”, le anima un Adolfo Fernández tan consistente y con buenos registros como es habitual en él.

   Nüll García rueda con elegancia, concibiendo planos muy bellos que asientan una estética en la que destaca la fotografía de Néstor Ruiz, responsable también junto a García de un montaje muy equilibrado.

   La directora deja momentos de una intensa hermosura, como la secuencia en la que Abaitua -buena composición la suya-,se prepara para la sesión de fotos, en la que apreciamos ese atisbo de duda en su expresión facial.

Con todo, Nüll García explora la vida de una mujer que decide el instante preciso donde quiere exhibir su cuerpo. En esa libertad y en la ductilidad del binomio protagonista a los que se une la electrizante intervención de Alba Flores, se hace fuerte el punto de vista de esta debutante que con esta interesante pieza adquiere una presencia destacada y a la que convendría no olvidar.

VERA

1Laura Rubirola y Paulina García durante el rodaje.

Belleza

    Como vengo señalando desde hace un tiempo, el cortometraje de nuestro país adquiere cada vez mayor presencia internacional. La reciente selección en el Festival de Tribeca de Nueva York de Vera (2020), ópera prima de Laura Rubirola confirma esta progresión de nuestro cine.

La pieza está inspirada en una historia personal de la productora catalana con la que reflexiona hasta qué punto conocen nuestras vidas seres ignotos y cómo nos reconocemos en los objetos.

Vera narra la curiosa relación que se crea entre un limpiadora y el dueño de la casa donde trabaja. A través de los objetos que ella cuida se produce una conexión entre dos desconocidos que aman la belleza de la creación.

Impresiona la interpretación de Paulina García. Ella se apodera de la película, desarrollando los matices que impone el guion de Rubirola. La actriz chilena ya nos había conquistado en Gloria (2013) de Sebastián Lelio, con la que obtuvo el Oso de Oro del Festival de Berlín a la mejor intérprete.

El corto crece artísticamente con los guiños musicales asociados a la primavera (Vivaldi), al maravilloso Palau de la Música y también gracias a una producción muy cuidada en la que brilla la fotografía de Daniel Vergara.

   Laura Rubirola reivindica la creación artística y firma una pieza de silencios donde se siente la emoción que genera la belleza.

 

ALCINE EN CASA

cada

 

CORTOS EN DÍAS DE CONFINAMIENTO

Llevamos cerca de 50 días confinados en casa y para hacernos más llevadero este sombrío y doloroso período que nos acecha,  el Festival de Cine de Alcalá de Henares-Comunidad de Madrid (ALCINE), lleva a cabo desde que se estableció el Estado de alarma en nuestro país la campaña CADA DÍA UN CORTO- ≠YoMeQuedoEnCasaViendoCortos, que pone a disposición de los ciudadanos y de forma gratuita numerosos cortometrajes que fueron exhibidos en pasadas ediciones.

Esta iniciativa ha sido posible gracias al compromiso desinteresado de directores, productores y escuelas. Los cortos pueden verse en la web del festival (www.alcine.org) y también en las redes sociales.

Felicito a Luis Mariano González, director de ALCINE y a su equipo por esta encomiable iniciativa que hará posible que numerosas personas puedan acercarse a este fascinante universo y así conocer piezas que son verdaderas joyas y que forman parte de nuestro acervo cultural. Es una buena manera de celebrar el 50ª aniversario -que se cumplirá el mes de noviembre-, de uno de los mejores festivales de  cortometrajes de Europa y que ahora se adapta a la realidad social del país, promoviendo una actividad cultural de servicio público.

El catálogo de exhibición es estupendo y, entre otros, hemos visto y veremos los siguientes títulos:

  • Made in Spain de Coke Riobóo.
  • Traumalogía de Daniel Sánchez Arévalo.
  • El aspirante de Juan Gautier.
  • Dreamers de Félix Viscarret.
  • Éramos pocos de Borja Cobeaga.
  • Alumbramiento de Eduardo Chapero-Jackson.
  • Sintonía de Jose Mari
  • Room de Fernando Franco.
  • Mala Espina de Belén Macias.
  • Bienvenidos de Javier Fesser.
  • Matria de Álvaro Gago.
  • Bendito Machine de Jossie Malis.
  • Avatar de Lluis Quilez
  • Uno Más, uno menos de Álvaro Pastor y Antonio Naharro.
  • Café para llevar de Patricia Font.
  • Mañana no es otro día de David Martín de los Santos.
  • Mis vacaciones de Juan Antonio Bayona.

¡Enhorabuena y gracias por este ejercicio de desvelamiento que tanto necesita este género con identidad propia.

MIS DOS MITADES

naranja

Dicotomía

La cinta se inicia con un plano sobre unas naranjas y limones que se encadena a otro para mostrarnos a una mujer cortando por la mitad dichos  cítricos, cuyas partes no encajan.

Mis dos mitades (2019) de Marta Solano pertenece al catálogo “Cantabria en Corto” y habla de la incidencia que tiene la maternidad  en la mujer.

Solano lleva una década entregada al documental, en el que recordamos el emotivo y notable Mujeres de la mar (2015), que se aproxima a la inmensa y callada labor que realiza la mujer en la retaguardia, cuidando los materiales que ayudan en la pesca.

Ahora, en este nuevo trabajo recoge los testimonios de la mujer que concibe, que da la vida, y en tres segmentos reflexiona sobre el cambio vital que experimenta.

En el primero de ellos, Madre, la cineasta investiga con la cámara, elemento que vertebra el relato y a través de la que observamos cómo uno de sus hijos filma escenas cotidianas, dejando planos inquietos que muestran los primeros dibujos infantiles, que identifican al motor de vida, a quien engendra.

En el segundo fragmento, Renuncias, Marta capta la pesadumbre e inmovilidad que siente una mujer al ser madre, cuando pierde su parcela personal, su descanso y su libertad. En su generosa entrega ya no es ella misma, es de los suyos, a los que ofrece todo su ser.

El documental se nutre estéticamente de la cuidada fotografía de Lucía Venero, que alumbra los espacios de esta nueva etapa que se inunda de amor y dedicación pero que también implica la pérdida de autonomía personal.

En el tercer segmento, Mis dos mitades, reafirma su único compromiso con esas dos criaturas –mitades- distintas pero iguales para la figura materna. Dos mitades que justifican el abandono voluntario en  una fase que acomoda dos trayectos de vida que se complementan.

Marta Solano se acerca a la intimidad de una mujer frenada existencialmente y logra una pieza de indudable interés.

DUELO

 

ruth      Ruth Gabriel.

De todos es sabido que la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC) es cantera inagotable de nuestro cine. De allí procede Ingride Santos la última joya, que firma su ópera prima como directora, Beef (2019), en la que habla de choque generacional y educación y que está producida por Isabel Coixet -quien tiene buen ojo para detectar talentos-  y que a través de Miss Wasabi Films hace posible una pieza que deja huella.

Con anterioridad, Ingride desarrolla un amplio recorrido profesional, siendo productora en Escándalo Films, actriz televisiva y realizadora publicitaria: en la actualidad es docente en la ESCAC.

Con este bagaje nos presenta una película que narra el enfrentamiento entre una alumna (Melisa Peralta) y su profesora (Ruth Gabriel). El desencuentro tiene lugar en el aula de un instituto, delante del resto de alumnos, testigos de este encontronazo. Durante un control, dicha alumna entrega su examen en blanco a la profesora y ella se lo reprende. Desde ese momento, se dirime un auténtico duelo en el que la joven critica con dureza la inutilidad de lo que estudia y la profesora, investida de autoridad moral la responde con una auténtica lección de vida.

Asistimos a un duelo desafiante, con miradas retadoras que expresan todo, silencios que guardan la tensión acumulada y que el buen trabajo fotográfico de Sandra Formatger ilumina con esmero.

melisaMelisa Peralta

Sobre ambas gira el notable guion construido por Ingride y Lluís Segura, que escruta el perfil psicológico de dos mujeres en lucha a las que dan vida Melisa Peralta, conocida rapera que debuta frente a las cámaras de manera muy convincente y Ruth Gabriel, una actriz portentosa que sobresale por su delicada madurez, haciendo de la contención una virtud y que regala una de las mejores interpretaciones de los últimos años en este formato.

En resumen, Ingride Santos filma una historia sobre el sempiterno conflicto generacional y deja una mirada íntima sobre la cuestionada figura de una maestra, representante de un sistema educativo un tanto caduco. Una pieza que transpira mucha verdad, muy bien filmada y que ofrece como colofón un final antológico.